Aprende a guíar en salsa y otros bailes

Aprende a guíar en salsa y otros bailes

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Pregunta: ¿Qué significa exactamente “guíar”?

Respuesta: Bien veamos. Mmmm…¿Guiar? El guía es lo que hacemos los hombres al bailar, nuestra función en la pareja. Es una de tantas de nuestras responsabilidades al bailar, únicamente. Exclusivamente señoras. El guiaje empieza con la coreografía, que incluye trabajo de suelo (consciencia del espacio) y requiere que los hombres cumplan una multiplicidad de funciones: que sean la parte masculina de la pareja de baile, ser el director, policía de tráfico, garante de la seguridad de ambos, piloto, a veces atrevido pero siempre respetuoso y atento. Chicos, para complicar todo esto aún más debemos hacer todo lo mencionado, anteriormente, ala vez y ofrecer indicaciones. Creerme, aún no lo he conseguido pero trabajo en ello.

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Miro en Internet otras definiciones y comentarios sobre lo que significa “guiar” y aquí os las dejo:

“Guiar no es ni empujar ni estirar. Es comunicar una intención. El baile es una forma de arte que requiere la fortaleza y la habilidad de un atleta”.

“Un buen tándem de guía y guiado es como una buena conversación- no debes gritar, sólo tienes que hablar. Con el perfeccionamiento de la técnica, lo que necesitas hacer realmente es susurrar”. (De Preguntas y Respuestas a Mark Balzer sobre el tema del guía.)”

En el nivel práctico, chicos ser guía significa:

Ritmo. El ritmo es algo esencial—no opcional. Ya sé que lo he dicho antes pero nunca se dirá lo bastante. El ritmo es fundamental. La salsa se compone de 8 tiempos. Cada paso, cada movimiento, cada giro, cada vuelta que se hace—es con y por el ritmo—esos 8 tiempos. Parte del guiaje consiste en seguir el ritmo. El tempo de la música salsa va desde lento a muy rápido por lo que DEBES ajustar tu baile en consecuencia.

Los pasos que hacemos. No nos limitamos a bailar sin más y a mirar a la chica. Por supuesto que hemos de hacer nuestros movimientos- los pasos, las vueltas, los movimientos “molones”, los “brillos” y trucos. Así que también hacemos nuestros pasos. Fácil, ¿verdad? Pero, ¡espera! Hay más.

Determinar qué pasos hace la chica. De acuerdo, no sólo hacemos nuestros pasos, ya que debemos elegir qué pasos hará ella cuando estemos en la posición mano con mano. En una posición en la que estemos cerca, el guía decide qué pasos se harán y en qué orden. Hazte un pequeña nota mental para recordar de darle a ella algún momento de libertad de movimientos soltando sus manos. Ella sabe lo que hace, es hábil. Parte de tu responsabilidad como guía es asegurar que ella tiene oportunidad de mostrar esas habilidades que posee. Pero, ¡aguarda! Aún hay más.

Comunicar nuestras expectativas. Aquí es cuando nosotros como “líderes” debemos esforzarnos por sobresalir. La excelencia desde este momento es la que marcará la diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario. Guiar es el arte de comunicar la coreografía de la danza con exquisitez, delicadeza y sutilidad pero con un propósito claro y cristalino. Si guías bien ella se morirá por bailar contigo. Si guías de manera muy brusca puede que ella te acuse de “maltrato” o de “manipulador”. Nadie querrá bailar contigo. O, si guías demasiado holgadamente, puede ser que te ganes el sobrenombre de “brazos de espagueti”. Por cierto, a mi me han llamado de ambos modos. Y, ¡oh!, duele. Así que me esmero en hacerlo mejor. Para hacer el tema aún más difícil os diré que hay tantos conducciones y guiajes como parejas de baile. Así que parte del paradigma de la danza es ajustar nuestros criterios para guiar a cada chica en particular. Y recordad que no hay una fórmula mágica.

Asegurarse de que ella tiene camino libre. Eso de llama generalmente “trabajo de suelo”. Significa que te has de asegurar que allá donde vaya ella (bailando) es SEGURO. Por seguro, me refiero a que haya el suficiente espacio con las otras parejas que hay en la pista para evitar golpes y cortes de dirección o ir al mismo punto que ellos. Tu responsabilidad es protegerla de sufrir ningún daño; no exponerla al peligro y de librarla de él. ¿Cómo sabes si lo estás haciendo bien? Fácil. ¿Se ha chocado con alguien? ¿Alguien le ha pisado un pie? o ¿Ha pisado ella algún pie ajeno? ¿Alguien se ha abalanzado sobre ella? Tu respuesta a todas estas preguntas debería de ser un contundente “¡Por supuesto que no!”.

Vigilar y lidiar con los peligros de la danza. (otras personas a las que no les preocupa que haya alguien más en la pista). Además de vigilar a los otros bailarines, has de estar en guardia por los “peligros del baile”. Normalmente estos, son gente a los que no les preocupa a quién golpeen. Fundamentalmente, creen que la pista les PERTENECE. Asegúrate de que tu pareja de baile no tenga la mala suerte de encontrarse con ningún tipejo de este calibre. Tómate tu tiempo para saber quienes son. Y si tu o tu compañera os encontráis en alguna ocasión, cerca de ellos, mi consejo es que os mováis lo más rápidamente posible a la otra parte de la pista. Probablemente te habrás dado cuenta de que esos “kamikazes” hacen movimientos y pasos muy complejos, y que otros bailan cerca de ellos. Eso significa que tienen un nivel de confianza muy alto en su maestría del baile. Pero si tu no confías en sus habilidades, ¡dales espacio! Pero vigila que si hay gente dándoos espacio a vosotros, eso significa algo.

Ofrecer elogios y conexión “feedback”. La chica es responsable de la ejecución del baile. Así que debemos darle crédito y reconocer sus méritos cuando se los merece. Y si ella es principiante le habéis de dar ese crédito por su atrevimiento y disposición a bailar. ¡Es duro este mundo! ¿Recordáis cuando erais vosotros los principiantes?. Felicítala por sus dotes de baile, sus vueltas, su trabajo de pies y su atuendo, si lo consideráis apropiado. Por supuesto, ¡usad el buen juicio! Recordad que con buenas maneras se llega lejos. Si es posible acompañarla dentro y fuera de la pista de baila. Y cuando la música pare, darle las gracias.

NUESTRO espectáculo pero ella es la Protagonista. Bajo ninguna circunstancia debes sacar del baile o de la clase a la chica. Aún recuerdo lo que una chica me dijo: “Para de bailar PARA mí y de marearme y baila CONMIGO”. Ella es la estrella. Tu puedes hacer tus cosas, ¡sí! Pero con moderación. Sé sutil. Combina tus movimientos con los suyos y integrarlos en el baile. Así tu estilo contribuirá a favorecer la opinión que la chica se forme de ti en lugar de aborrecerte. Nota: si ella es una gran bailarina asegúrate de que le dejas espacio para que brille por méritos propios. Relájate, mantén el ritmo y disfruta bailando con una gran bailarina.

Pasar un buen rato. Bailar es sinónimo, o debería serlo, de pasar un buen rato. Es difícil de mantener una buena conversación con la música alta, así que las expresiones faciales o la falta de ellas en este contexto dicen mucho. No puedes poner cara de haber perdido a tu mejor amigo, o de odiar estar ahí o de aburrimiento o de preferir estar en el dentista. Sonreír. Oye, nunca se sonríe lo suficiente así que tenlo muy presente pues yo aún estoy trabajando en ello.

Lo bueno se junta. Un buen guía es aquel que domina estos nueve puntos que acabo de contar y los pone en práctica a la vez. Eso pasará. Practicar, practicar, practicar.

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