El arte de ser rechazado por una chica en el baile

El arte de ser rechazado por una chica en el baile

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Había admirado a esta bailarina por varios meses. Ella se movía con tanta energía que parecía que no había nadie más en la pista. Mi problema: cuando pensé en preguntarle si quería bailar me sentí intimidado. Primero y principal, yo no la conocía, y parecía que ella bailaba solo cumbia. Yo ya estaba aprendiendo salsa en un nivel avanzado, pero mi cumbia era bastante floja. Ella lo hacía ver divertido, y eso era lo que me atraía.

El otro problema, debo admitir, es que nunca había visto a esta mujer en particular bailar con un hombre blanco, entonces asumí que quizás eso era una regla suya. Si eso era así, significaba que era bastante probable que me rechazara. Por otro lado, también era posible que ningún hombre blanco le haya preguntado si quería bailar. Vivimos en una comunidad predominantemente blanca aquí, así que el fenómeno “hombres-blancos-que-sólo-aprendieron-salsa-y-se-sienten-intimidados” no es una cosa rara. Ella podría aceptar mi invitación, y también me di cuenta que puedo no tomármelo personal si ella dijera que no.

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Entonces, con ese último pensamiento en mi cabeza, me levanté de mi asiento y caminé hacia ella, que estaba parada cerca de sus amigos con su bolso en sus manos. Cuando me acerqué, vi que me miró.

“¿Te gustaría bailar?”, pregunté.

“No”, contestó ella, como si nada.

No fue violento, no fue descortés, ella simplemente no quería bailar. Yo podía manejar eso. Me dolió, pero seguía vivo. Probablemente debí haber cortado por lo sano y volverme a mi asiento en ese momento. Estaba alterado por su reacción, pero de cualquier manera me di cuenta que estaba sosteniendo su bolso con ambas manos, entonces dije “¿Oh, te estás yendo?”, como si fuera por eso que me había rechazado. Parecía una conclusión lógica, y sobretodo no sería tan duro para mi ego si eso hubiese sido verdad.

Me miró a los ojos poniendo cara de nada y de nuevo dijo “No”. Luego, el silencio.

Uf. Esto estaba yendo rápidamente de un rechazo amable a humillación pública. Murmuré algo así como “Gracias” y me escurrí hacia mi asiento.

Ok, no demostré nada de “arte” en ser rechazado. Entonces, ¿qué lección puedo tomar de esto?

Bueno, primero, nada malo ocurrió. No perdí un brazo, ni una pierna, ni alguna otra extremidad. Fui rechazado, pero aparte de haberme recordado de otras veces que esto había sucedido, no me sucedió nada malo. Algunas veces eso es difícil de recordar: realmente parece que podemos perder algo real.

Por otro lado, es bueno obtener la práctica en esto. Desde entonces he invitado a muchas más mujeres a bailar, y he sido rechazado algunas veces. Intento pensar cada vez más que si la persona a la que quiero invitar me dice “no”, no es por mi.

Muchos de nosotros (yo incluído) hemos cometido el común error de emborracharnos para perder la vergüenza que se nos sube a nuestras espaldas como un mono en celo. Definitivamente es como “el coraje de un hombre asustado”, y funciona por pocos momentos, pero la única cosa que puede “calmar al mono” es mirarlo a la cara y decirle “mono malo! Le voy a preguntar a esta mujer si quiere bailar, y no me importa lo que hagas con tu banana!”. Y, por supuesto, siempre ayuda a mejorar tu baile cuando tu concentración no está puesta en la tentación de vomitar sobre los zapatos de 100€ de tu compañera.

Entonces, la moraleja de esta historia es que ser rechazado es parte de la vida, a menos que te veas como Enrique Iglesias, y que ser rechazado no dice nada en particular sobre tu apariencia o sobre ti (aunque quizás deba agregar la salvedad que si no tienes ritmo al bailar, aprendas a tenerlo, porque si no lo tienes la vida será complicada). Entonces, ¡sal y doma al mono en celo!

Josh Remis

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2 Comentarios

  1. Haces de un grano de arena una montaña. No le estás pidiendo matrimonio.

    A parte, yo nunca les “pido” bailar (porque tiene un sí o no como respuesta), suelo ser más asertivo, por ejemplo les espeto “¡bailemos!” y antes de que abran la boca ya estamos dando vueltas.

    A parte de todo eso, si una es tan seca y/ antipática como para decirte NO, sin un “es que estoy cansada”, significa que no vale la pena. No le des más vueltas al asunto.

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